¿Estoy en Alemania o en Japón?

Muy buenas!

Esta semana os traigo un artículo que igual encontráis extraño de buenas a primeras. ¿Qué tendrá que ver Alemania con Japón? Pues mucho más de lo que pensáis, seguramente. Si me conocéis personalmente o habéis leído mi bio en el post ¿Quiénes Somos? sabréis que estuve un año viviendo en Japón mucho antes de ni siquiera saber que acabaría en el país de Goethe. Bueno, pues teniendo cuenta que actualmente llevo más de un año viviendo aquí , creo que tengo suficiente experiencia en ambos sitios como para establecer conexiones entre ellos. Y creedme que me daría para más de un post, pero intentaré no ser cansina y mantenerlo en uno solo.

Descálzate, es una orden

Quitarse los zapatos antes de entrar a casa de alguien es algo muy sagrado en Japón. Cuál fue mi sorpresa al encontrarme con que en muchos hogares alemanes esto también es bastante normal. Tengo que puntualizar que en el país del sol naciente es mucho más exagerado que aquí, dándose este hecho en todas las casas y estando las mismas diseñadas para este hecho. Sí, en Japón hay siempre una pequeña entradita bien diferenciada dónde quitarte los zapatos antes de pisar el suelo de la casa, y los anfitriones tienen zapatillas suficientes para todos sus posibles invitados. En Alemania no es tan exagerado, e incluso mucha gente no le da la más mínima importancia y te dice que entres a su hogar con los zapatos puestos. Pero sí que es muy habitual preguntar si uno debe descalzarse o no, cosa que en España ni se me pasaría por la cabeza.

¿Por qué se hace esto? En Japón es toda una cuestión cultural y de respeto, en la que se divide muy bien el exterior y lo público con el interior y lo privado. Del mismo modo no se dejan entrar las impurezas de fuera, y por lo tanto se evita ensuciar el parquet. De cara a Alemania, yo creo que es algo mucho más simple: en un país dónde llueve y nieva durante casi todo el año, es bastante normal que la gente quiera mantener su impecable suelo lejos del barro y el agua proveniente del exterior. Tengo entendido que esto también pasa en otros países con climas parecidos, como Republica Checa o Finlandia.

Has llegado un minuto tarde

Este tema es el archiconocido tópico de ambos países, pero es cierto. Tengo que decir que en Alemania se es puntual cuando se va a trabajar o se ha quedado con alguien, pero el transporte público es bastante famoso por retrasarse (Pero nunca conseguirá superar a la Renfe). En Japón en cambio no; si un tren no llega a tiempo es que ha habido un terremoto, ha descarrilado o unos aliens lo han abducido.

En Japón jamás me acostumbré a la puntualidad, y muchas veces llegaba al trabajo justa e incluso uno o dos minutos tarde, con lo que mi jefa siempre me recibía nerviosa y ligeramente cabreada. Por suerte, como ya os conté en este post, aquí si que me he adaptado y tengo en cuenta los horarios de trenes y autobuses para llegar antes de la hora establecida y ahorrarme nervios y caras largas. Me ha costado bastante llegar a este punto, por eso.

Seguridad y tranquilidad

Cuando estaba en Japón pensaba que no existía otro lugar dónde la gente fuera con su bolso abierto en medio del transporte público sin miedo a que cualquiera le metiera la mano para robarle la cartera. Bueno, hasta que vine a Alemania. Tanto aquí como en Japón ando muy tranquila por las calles y no estoy pendiente constantemente de que me puedan robar. Aunque también tengo que decir que allí era mucho más exagerado, ya que llegué a olvidarme el móvil por la universidad repetidas veces y en todas ellas me lo vinieron a devolver al poco rato. En Alemania probablemente alguien se la hubiera quedado, aunque tampoco lo he intentado (y mejor no hacerlo). Parece que mi despiste también se va reduciendo poco a poco. Será la edad.

También en ambos países los lugares públicos están en silencio, y en eso sí que me atrevería a decir que por igual. La gente no habla normalmente por teléfono en el transporte público y en los bares y restaurantes la gente lo hace en un tono muy bajo, de modo que no es demasiado fácil escuchar conversaciones ajenas. Con este tema no soy capaz de acostumbrarme, y aunque adoro ir en tren y que ningún ruido me moleste, no puedo hablar bajo cuando estoy charlando tranquilamente en una cafetería. Necesito desatar mi expresividad! Y siempre pienso que estoy levantando demasiado el tono y molestando a los demás. En fin, una no puede adaptarse en todo, ¿verdad?

Reciclaje y cuidado de la naturaleza

En Japón el respeto al Medio Ambiente les viene de su propia religión, el Sintoísmo, en la que se considera que en todo lo existente en la Tierra habita un dios, y por lo tanto debe ser bien tratado. Esta idea está tan arraigada en la mentalidad de su sociedad, que la gente no deshecha residuos en plena naturaleza (obviamente habrá capullos que sí que lo hagan, pero no es la norma general), ni siquiera por la calle. También hay turnos en los edificios, colegios y otras instituciones en los que la gente que participa de ellos recogen las cosas que se puedan haber caído o tirado con mala intención.

En Alemania no tengo noticia de que la gente se organice para limpiar los alrededores, pero de lo que sí que me he dado cuenta es que las calles están también muy limpias y le gente se cuida mucho de no ensuciar el espacio público. De cara al medio ambiente, solo hace falta decir que los verdes están gobernando los ayuntamientos de muchas ciudades importantes alemanas. De cara al transporte, hay mucha concienciación con el uso de la bicicleta, del mismo modo que ocurre en el país nipón. Alemania lo supera, en este aspecto, porque la mayoría de ciudades están muy bien adaptadas con carriles bici y hasta en algunos casos carreteras únicamente para ellas (como en Münster). En Nordrhein-Westfallen se ha llegado hasta a habilitar una antigua autopista para el uso exclusivo de bicicletas. Superad esto.


Hasta aquí mi artículo de hoy! Espero que os haya gustado.¿Era una locura tan grande comparar estos dos países? Me gustaría mucho escuchar vuestra opinión, así que dejad vuestro comentario y contadme lo que os ha parecido, y en el caso de que conozcáis ambos países decidme si se me ha ido demasiado la pinza o si realmente pensáis que tengo razón.

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Hasta la próxima!


Alba C. Coll

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