Muy buenas!

Ya han llegado los mercados navideños a Alemania! Para que engañarnos, este es mi época favorita en este país, y es que las calles se llenan de luces, color, olores de comida y mucho ambiente y movimiento. Aunque el sol se ponga temprano, durante estos días apetece caminar por las calles; incluso es costumbre en las empresas pasar un rato por los mercados después de trabajar.

Coincidiendo con el Adviento, los mercados navideños afloran por las ciudades alemanas como grandes fuentes luminosas, dando un aspecto nuevo a la ciudad del que solo se puede disfrutar en estos días. Siempre lo digo: quiénes me vengan a visitar, que lo hagan por estas fechas.

¿Empezamos?

1. Desafiar al frío con Glühwein entre las manos

El Glühwein es un vino caliente con especias que todo aquél que haya pasado el tiempo de los mercados navideños en Alemania conocerá. Si bien es cierto que no es el mejor vino del mundo, entra muy bien, y es que no hay nada mejor que una bebida calentita con este frío. También se le puede echar un chorro de algún licor, con lo que acaba siendo una buena bomba.

Glühwein

Aún así, entiendo que a mucha gente no le guste nada esta bebida, así que os ofrezco algunas alternativas.

  • Eierpunsch: Esta bebida entra mucho por los ojos porque tiene el aspecto de un batido delicioso. Pero no os lancéis tan fácilmente a la piscina: contiene yema de huevo, azúcar, vino blanco, vainilla y licor de huevo (sí, eso existe). ¿Alguien que me esté leyendo lo ha probado? Yo todavía no me he atrevido.
  • Feuerzangenbowle: Mi bebida preferida en los mercados navideños. Literalmente significa “lenguas de sangre”, y está hecho de ron, azúcar y vino tinto. Delicioso.
  • Zimtlikör: Simplemente licor de canela. Todavía no lo he probado, pero lo tengo pendiente.
  • Glögg: Vino con vodka, servido a veces con almendras y pasas picadas; también está en mi lista de este año.

Y para aquellos abstemios o los que deban conducir, también existe el Kinderpunsch, que está hecho de zumo de naranja y manzana, canela y azúcar de vainilla. Eso o chocolate caliente.

Veréis que en la carta pondrá un precio (un poco elevado, es cierto), pero que os cobrarán unos dos euros más. No os alarméis! Es el Pfand. Es decir, podréis decidir si os queréis quedar la taza como recuerdo o delvolverla para recuperar ese dinero que os han cobrado “de más”. Es algo muy normal en toda fiesta alemana donde se sirva bebida, de lo que quedáis advertidos los que disfrutéis de los mercados por primera vez.

2. Patinar sobre hielo al aire libre

En el mercado de Gustaf Gründegens Platz en Düsseldorf hay una pequeña pista de patinaje sobre hielo que merece la pena probar. Si no se os da muy bien el tema no os preocupéis, la torpe que os escribe tampoco es una maestra del equilibrio. Hay unas figurillas de gnomos con patines que os pueden dar un empujoncillo. Sí, son para niños, pero muchos mayores los utilizan también, ¿vale?.

Para los que estéis en otras ciudades alemanas seguro que también tendrán una pista de hielo, ya sea al aire libre, en un centro comercial o hasta en el aeropuerto (no es broma, en el de Düsseldorf hay una). Ya me contaréis!

3. Regalar un Lebkuchen a alguien que quieras

Admito que esto no es exclusivo de los mercados navideños, ya que los Lebkuchen en forma de corazón están por todas partes en cualquier feria alemana. Pero aún así, es muy típico regalar este dulce gigante y en forma de corazón a algún ser querido.

Lebkuchen

Normalmente tienen frases escritas en ellas, para dedicarlo a algún miembro de la familia concreto, amigos, pareja, etc.

4. Observar la ciudad sobre una noria gigante

En Düsseldorf esta noria se encuentra en el mercado de Burgplatz. Todavía no me he subido a ella, porque siempre soy reticente a estas cosas, pero este año me he propuesto subir: la vista sobre el Rin y el skyline de la ciudad serán impresionantes.

Düsseldorf Noria

Y a los que estáis o tenéis pensado visitar algún otro punto de Alemania, os digo lo mismo que con la pista de hielo. En muchas ciudades alemanas hay una noria durante los mercados navideños.

5. Comer hasta reventar

Pues claro, una fiesta alemana no es fiesta si no se come muchísimo. Entre parada y parada podréis encontrar todo tipo de comida, ya sea dulce o salada. Y bueno, ya de paso os podéis ir entrenando para las comidas familiares.

Mi favorita de todos los tiempos es la Raclette, pero porque soy una adicta al queso. También se puede encontrar Flammkuchen (¿recordáis que lo probamos cuando fuimos de visita a Zons?), todo tipo de Wursts y mil cosas más. De dulces podéis encontrar Crêpes, muchos tipos de frutos secos garrapiñados, Spekulatius... Y no todo es para comer in situ, también podréis comprar cosas típicas para regalarlas a vuestra familia.


Hasta aquí el artículo de hoy!

¿Os gustan los mercados navideños? ¿Creéis que merece la pena pasar frío a cambio de un paseo por ellos? ¿Qué ciudades recomendáis para visitar sus mercados navideños? Dejad vuestro comentario a continuación y compartidlo con a quiénes les pueda interesar el artículo!

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Un abrazo y feliz adviento!